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diumenge, 2 de desembre del 2007

Transformación 31: Idhún

Per l'Alícia*

Ayea, la menor de las tres lunas, acababa de asomar por el horizonte, detrás de una de las múltiples cordilleras del Anillo de Hielo.

Hacía frío, y el vaho de su respiración formaba volutas en el aire.

Los dos hombres estaban absortos, pensando en los acontecimientos de los últimos días. Habían cruzado la mitad del continente, atravesando países en guerra, y otros ya desolados por ella.

La visión de los ejércitos de szish, arrasando y saqueando aldeas rebeldes a su paso, les visitaba durante la noche, cuando la oscuridad y el silencio cubrían la tierra con su manto, y la sumían en un sueño profundo.

A lo lejos se divisaban columnas de humo, y algunas brasas restantes, seguramente resultantes del incendio de las que habían sido granjas de familias humildes.

- Es hora de que volvamos a emprender camino.

Los dos viajeros formaban una pareja particular: uno corpulento, de mejillas rosadas y talante autoritario, otro, escuálido y harapiento, de salud delicada.

Se pusieron en pie, y continuaron su marcha hacia el Gran Oráculo de Nanhai. Ya hacía varias semanas que viajaban de noche, para resguardarse de miradas indeseadas.

El viento revolvía sus capas con violencia.

Uno de ellos, el de aspecto enfermizo, se apoyaba sobre un curioso bastón: era de olenko, madera ignífuga muy difícil de conseguir, y tenía una misteriosa piedra incrustada, de forma hexagonal, en el puño.

- ¿Sabes?- dijo el más voluminoso de los dos- Nada más nacer, debes prepararte para morir. Lo único seguro que tiene la vida, es que tarde o temprano te será vedada. Irónico, ¿no? Y es por eso que los recién nacidos lloran desesperadamente, nada más llegar al mundo. Por que ya la huelen.

- ¿Qué huelen?- preguntó el hombre del bastón, algo distraído.

- Sienten la muerte. La huelen, al acecho. Y con el tiempo, se acostumbran, o deciden ignorarla. Aún y así, el peso del destino siempre está en algún rincón de nuestra mente, rotundo, innegable.

*Nota dels editors: L'Alícia no té bloc.